Al cabo de los segundos me quedé sin aliento. Ese fue el mejor beso que han degustado mis labios. Compartimos nuestra soledad bajo el porche mientras la deliciosa lluvia caía, y me prometí que nunca iba a dejarte escapar y que ibas a ser tu la princesa de mis sueños, y nunca mejor dicho.
A la noche, los padres de Madi estaban en el salón viendo una película de terror. Como a mi princesa no le gustan las películas de miedo, decidimos irnos a su cuarto, y como no, disfrutar de un rato más de intimidad entre aquellas sabanas blancas de olor a canela, se agradecía. Nada más llegar al cuarto nos tiramos abrasados a la cama. Hoy era el día perfecto, padres distraídos en el salón y hermanos en casa de sus ''amigas''. Teníamos el momento perfecto para compartir más que saliva. Y no me refiero a lo sexual, me refiero a compartir un segundo más de enamoradas miradas. Hacía un frío polar, y Madi se levantó para cerrar la ventana, a lo que yo le dije;
- Princesa se te a caído el papel.
- ¿Qué papel?. -me respondió con cara de boba enamorada.
- El que envuelve ese bombón. -tranquilicé a lo cursi.
Soltó esa sonrisita que me cautiva como siempre, y nos fundimos con un solo beso.
Tras 2 horas de intensas carcajadas y anécdotas, los padres tocaron en la puerta y entraron, en ese momento Madi estaba sentada en mi barriga besándome. Los padres de Madi son americanos antiguos, y piensan que el roze entre una pareja se debe efectuar cuando se enamoren, es decir, cuando firmen un papel diciendo que están casados.
- ¡Pero como te atreves a descolocar a mi hija Madison en mi propia casa! -dijo el padre gritando.
- Papá no es lo que parece, no estábamos haciendo nada. -dijo Madi asustada.
- Madison Smith Lorens enséñale a tu amigo donde está la puerta. -dijo la madre un tanto estúpida.
Aquellos minutos fueron desesperantes, aunque no tan desesperante cuando me despierto llorando y sabiendo que todo lo que estaba ocurriendo era un sueño. La princesa de la que me había enamorado era un simple y acortado sueño.
No hay comentarios:
Publicar un comentario