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lunes, 29 de noviembre de 2010

Rima X

Los invisibles átomos del aire
en derredor palpitan y se inflaman,
el cielo se deshace en rayos de oro,
la tierra se estremece alborozada.

Oigo flotando en olas de armonía
rumor de besos y batir de alas.
Mis párpados se cierra... ¿Qué sucede?
¿Dime? ... ¡Silencio! ... ¡Es el amor que pasa!



Gustavo Adolfo Bécquer

Xtmas.

La nieve a cubierto la ciudad de un manto blanco y espeso. ¿Lo oyes? está naciendo la navidad. Es hora de colgar los recuerdos del pasado en las ramas de nuestro árbol. Mientras, cae una sonrisa femenina debajo de mis labios, y me dice, no llores, es navidad y el corazón perdona. Entonces me miré a mi mismo y le dije, ¿quemamos el rencor para calentar la habitación? Las llamas fundieron las lágrimas que el año había recolectado, y quedó la ceniza de nuestro pensar. Las puertas del sol se abrieron para subir la temperatura de los termómetros, y fue ahí cuando me acerqué a ti. Tu no querías mirarme y yo a ti tampoco, pero en nuestras mentes nos besábamos eternamente, como si de enamorados se tratase. Toma, te he envuelto mi corazón de nuevo para que lo utilices cuando te sientas vacío y sin nada donde abrazarte, porque cariño, es navidad y las mentes olvidan. Entonces me agarraste la mano y me dijiste, quiero colocarlo en los más alto, donde nadie pueda tocarlo y solo sea nuestro. En un lugar que no sea lugar, donde podamos mirarlo todas las mañanas y nos acariciemos el corazón. Y así fue, colgamos el amor en la cima de nuestro árbol de navidad y callamos las miradas con un solo deseo. Querernos.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Habitación 516.

En la primera página de nuestra historia el futuro parecía tan brillante. Después esto acabó tan mal, que no se por qué todavía estoy sorprendido. Incluso los ángeles tienen sus planes malvados y tú lo llevas a nuevos extremos. Pero tranquilo, tú siempre serás mi héroe aunque hayas perdido la cabeza. Ahora, ¿te vas a quedar mirando como me quemo? ¿ vas a seguir contemplando como lloro? Ahora hay gravilla en nuestras voces y cristales rotos esparcidos por el suelo. En este ''tira y afloja'' tú siempre ganarás. Incluso cuando tengo razón, tu me alimentas con tus cuentos de mentiras, con palabras violentas y amenazas vacías. Y es enfermizo esta forma de amar la forma en que me mientes. Tal vez soy un masoquista, pero trato de correr y no quiero alejarme de ti. Ahora quiero que estas paredes se reduzcan con el humo de nuestros recuerdos. Esta mañana me dijiste con el rimel corrido que estamos en la estela de la destrucción, y me mandaste a callar, pidiendo que bajara el tono de mi voz. Dime que te lamentaste por empujarme contra la mesa donde estaba el café para alejar mi cuerpo del tuyo. Trata de tocarme para que así pueda gritar que no lo hagas. Sal corriendo de la habitación para que pueda ir detrás tuya como un perro perdido. Cariño, sin ti no soy nada, sin ti me pierdo, así que abrázame. Luego dime lo feo que soy pero mientras que me amarás siempre. Entonces después de eso te empujaré como consecuencia de el camino destructivo en el que estamos. Somos dos psicópatas pero nosotros sabemos que no importa cuantos cuchillos nos clavemos el uno al otro en la espalda. Nosotros hacemos montañas, conseguimos hacer una tremenda y exagerada montaña con un solo granito de arena. Mientras, me golpeas en la cara y me pregunto, ¿ cuántas veces lo has echo? Quizás tenga que darme yo 3 golpes más para sentir tu dolor, porque ahora estoy perdiendo la cuenta.Trataremos de alguna forma, encontrar la fuente de la juventud. Finalmente nuestro amor se ha vuelto una locura. Estamos chalados pero me niego a recibir ayuda psicológica. Y me sigo tragando las lágrimas que el amor nos concedió a cada uno, mientras nos alejamos en cada esquina de la habitación 516.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Monstruos.

Buenos días caballero, me dijiste antes de irte a trabajar. Todos los días a la misma hora un beso diferente, todos los fin de semana las mismas rosas con diferente olor. Oye cariño, creo que eres el amor de mi vida, te dije. Este invierno promete, pensamos. No queremos que se rompa la cuerda que une nuestros corazones, por eso ahora estamos abrazados viendo el atardecer. Me prometiste que no ibas a ser una cebolla que me hiciera llorar, ni un limón que me amargara la vida, prometistes ser mi media naranja para toda la vida. Ahora te quiero más que hace dos minutos, y te odio menos que hace una hora. Mientras me miras me hago pequeñito y me pongo a temblar, porque cariño, ahora soy yo quien debe concederte un deseo. Quiero que seas un no príncipe, que seas imperfecto y que tus imperfecciones se fusionen con las mías, así seremos imperfectos, seremos lo que nadie quiere tener en sus vidas, seremos monstruos, dijiste. ¿ Monstruos?, respondí. Sí, monstruos adorables e imperfectos, ¿entendido? A sus ordenes Wasimodo, contesté. Ahora párate a ver las estrellas, ¿lo ves?, pregunté. Claro que lo veo, veo el universo y las estrellas unidas a un solo punto, dijiste. Pero si no estás mirando el cielo. No me hace falta mirar al cielo para poder verlos, para eso te tengo a ti que los personificas, susurraste al oído. Desde entonces pasaste de ser un simple amor, al amor de mi vida.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Amor infectado.

No hables. Nuestra situación no está bien. Pongámonos realistas, ¿con quién estás jugando? Nunca pensé que serías así. Se suponía que estarías a mi lado. Cuando dices que no me quieres
Simplemente no lo creo. Siempre estás listo para rendirte en cualquier momento que estoy alrededor. ¿Qué pasaría sí te necesito cariño? ¿Tratarías incluso de salvarme? o ¿encontrarías alguna excusa para nunca ser verdadero? ¿Qué pasaría si dijera que te amé? ¿Serías el cuál huiría? o ¿me mirarías yéndome sin ninguna pelea? Estoy tan harto de preocuparme qué se que renunciarás a todo. Podría viajar y te dejaría ir así por todo lo que alguna vez fuimos. Parece desvanecerse pero no se va el dolor. Porque no sabes las cosas buenas de las malas. Cuando digo que te quiero, tú sabes que lo digo en serio. Y en mi hora de debilidad todavía queda tiempo para llorar. Cada vez que hablo tratas de pararme porque cada cosa pequeña que digo está mal. Dices que te estás dando cuenta pero tú nunca ves que ahora este es quién soy realmente. ¿Qué pasaría sí te necesitara? ¿correrías hasta mi? o ¿huirías sin más?

Tu y yo.

Sólo tú y yo y nada mas alrededor. Siento como si estuviera colgando de un hilo. He estado tratando de respirar, pero estoy peleando con el aire. Estoy todo el rato abajo, donde se cuece el dolor, sin lugar donde ir. Pero tu siempre estas cuando todo se deshace, y parece como si el mundo se estrellara contra mis pies. Te gusto cuando estoy hecho un desastre, cuando soy mi propio peor enemigo. Me haces sentir hermoso cuando no hay nada mas que probar, y no puedo imaginar como lo haría. Porque no hay un yo sin ti. ¿Escuchas lo que digo?, cuando no digo ninguna palabra eres como mi rayo de sol, eres al lugar donde corro. ¿Sabes como duele cuando todo se deshace? Cuando tu dices: cariño, todo estará bien, te creo y lamento que de alguna forma no pudiera verme aunque tu sí. Con mis imperfecciones, tu crees que soy perfecto. Cuando algo no es facil, tú lo haces valer. Y aquí estoy yo respirando gracias a tu aliento y alimentándome gracias a tus labios. Porque de alguna manera nunca podrá haber un yo sin ti. Porque eres hermoso a tu forma aunque todo esto se desvanezca, aunque la música deje de sonar. Y eres tú quien me recuerda que no siente más el que da un beso sin costarle ni una gota de sudor, que el que lo da a su tiempo y lo disfruta eternamente.

martes, 2 de noviembre de 2010

Libertad.

Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien
cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío;
alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina
por quien el día y la noche son para mí lo que quiera,
y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu
como leños perdidos que el mar anega o levanta
libremente, con la libertad del amor,
la única libertad que me exalta,
la única libertad por que muero.
Tú justificas mi existencia:
si no te conozco, no he vivido;
si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido.


Luis Cernuda