Hace tiempo habia oido un rumor, una historia, una leyenda, una situacion real... como ustedes quieran interpretarlo.
Al oirla me dejo los pelos de punta, y es que no habia visto la cara del amor y la cara de la avaricia y siemplemente, una cara cruel y demasiado superficial :(.
Y decia asi:
Una mujer ciega, odiaba a todo el mundo y se odiaba a si misma, por la sencilla razon de ser ciega :(. Menos a alguien.. a su novio :D (L) su novio era el unico que queria, lo amaba!
El y ella eran inseparables, hacian todo juntos! ella le decia a su novio ''porfavor dime que en este momento no me estoy perdiendo nada, que nadie me mira''. Ella era muy insegura, él muy seguro, cariñoso, hombre de una sola mujer :D.
A ella le proponen operarse de los ojos :O! ver la vida de otra forma mas luminosa! ver la vida como es, no como te imaginas :( . El novio la apoyo en su decision, la desicion del SI!!!!! :O acepto operarse, aunque tenia un miedo, quedarse en el quirofano :( .
Pasan los meses y la ingresan en el hospital, el novio esta tan ilusionado que planeaba ya las cosas que ivan hacer cuando ella se operara. Ella no queria predecir el futuro, siempre era una chica precavida y no se fia de nada, solo sabe que esta en el presente y que en un futuro no sabra si estara o bien no estara.
Llega el dia de la operacion.... :| el chico esta super nervioso pero a la vez contento! tiene algo que contarle despues de que salga de la operacion :$, nervioso porque va aser algo que nadie aria por una persona....
Pasan las horas, horas que se hacen infinitamente largas, largas...largas y largas...
La chica sale por la puerta tumbada en la camilla con una sonrisa de oreja a oreja...
¡YA PODIA VER!
ya podia ver que el cielo es azul.... que las flores son de colores, que su novio es ciego...
-Mi amor tengo que contarte algo :D (chico)
-Dime..(chica)
-¿Te quieres casar conmigo?(chico)
-No... Ya se como es la vida y no quiero quedarme encerrada en una casa siendo vieja sin disfrutar de los demas chicos que quedan en el mundo...(chica)
Del chico no se supo saber nada mas... y de la chica menos.
Pero un dia de invierno llega una carta que dice:
¡Hola! soy tu exnovio, el que te amo, te adoro, te protegio, te animo, te hizo reir, te hizo llorar de alegria, te dio amor y calor. Han pasado años, y ahora quiero saber como estas... ¿Como estas con tus nuevos ojos? esos ojos por los cuales yo mire durante mis años....
¡Disfrutalos! por que nadie ara lo que yo hize por ti...
martes, 9 de marzo de 2010
Aquella tarde de enero
El sonido de los coches me despertó del tercer sueño. Cogí mis gafas y me dirigí al salón. Abrí el balcón, subí las persianas y comencé a prepararme el desayuno. Era sábado, el día estaba apagado, el café sabía amargo y apenas podía mantenerme recto del sueño.
Así que volví de nuevo a la cama. Coloqué de nuevo las mantas y me intenté dormir otra vez. Pero que torpe, ¡ya me había tomado el café! No había apoyado la cabeza en la almohada y ya tenía los ojos abiertos a más no poder. Total, que me quité el pijama, y seguí al baño.
Abrí la llave de paso y me metí en la ducha. ¡Uff! Por dios, ¡casi me quemo media pierna!, y es que siempre igual, mi padre se descuida y pone al máximo el termo. El agua poco a poco empezó a estabilizarse y me metí debajo rápidamente.
Me enjabone el cuerpo y volví abrir la llave de paso. ¡Dios! Ahora no estaba caliente, ni tibia, estaba ¡CONGELADA!
Pegué un brinco hacia la alfombra y me puse el albornoz. Todavía mis padres no se habían despertado. Me vestí, hice la cama y..¡Auch! me rompí la cabeza contra el falso techo, y es que duermo en una cama de un metro y medio de altura. Seguro que el vecino de arriba tuvo que sufrir un espantoso y repentino susto. Con mi chichón en la cabeza me puse los calcetines, luego los zapatos y respiré profundamente. Sólo faltaba que se me desencajara un brazo, como cuando intentas coger esos calderos, que vacíos pesan dos kilogramos. Yo con mi mente súper ‘positiva’, escribí en un papel:
Mamá, papá, me voy que he quedado con mis amigos en el parque de atracciones.
El café está preparado. ¡Besos!
CARLOS
Lo dicho, salí a toda mecha, me quedaban exactamente dos minutos, treinta y seis segundos y unas cuantas milésimas para llegar tarde, como siempre. Lo bueno de llegar tarde es que mis amigos ya están acostumbrados a que me ocurran desgracias como llegar tarde, que de la risa se me salgan los mocos y que sin querer, y sólo sin querer me tropiece de vez en cuando. ¡Si! Soy un patoso, y es que nada más nacer casi me asfixio con el cordón umbilical. Bueno, bueno a lo que estábamos. Cuando llegue al parque de atracciones, en la misma caseta donde se venden las entradas había una cola, que parecía la carretera de Teror multiplicada por dos. Pero bueno, la ventaja de llegar tarde y de saber que tus amigos llevan rato haciendo la cola, es que puedes ponerte con ellos.
Saludé a todos y a todas y me echaron el rezado de siempre, que si llegas tarde, que si siempre haces lo mismo, etc.
Llevábamos treinta minutos, catorce segundos y cincuenta milésimas. El aburrimiento abundaba en la cola, así que intenté hacer un poco de gracia. Pero de hacer la gracia hice el tonto. Empecé hacer el payaso dando marcha atrás, sin ver quien había detrás de mí.
De repente sentí un golpe en la espalda, me giré, y subí la cabeza. Era un chico de dos metros de largo por lo menos, y un metro y medio de ancho.
-Ups, disculpa –dije yo-. El chico sonrió. ¡Qué actitud más rara! Volví con mis amigos muertos de risa por supuesto. Me rasqué la espalda y cuando me miré la mano, la tenía llena de algodón de azúcar. Más razón todavía tenían mis amigos para continuar riéndose. Me quité la chaqueta, ¡Por favor! ¡Qué frío! Pero mis principios eran mis principios, y no podía ir por todo el parque con la chaqueta llena de algodón de azúcar, que por cierto estaba muy rico.
Faltaban dos personas para pagar ya nuestras entradas. Los brazos los tenía rojos del frío, y el aire pesado no me ayudaba mucho que digamos. Pagamos las entradas y nos fuimos a comer, si... ¡A COMER! Eran las dos y media de la tarde, el estómago parecía que se me iba a agujerar. Después de comernos unos perritos calientes y tomarnos unos batidos mega gigantes, fuimos a la queridísima noria que llevábamos esperando para montarnos dos meses. Pero como siempre, los planes nos salen mal. La noria abría a las seis, así que nos montamos en ‘La movida’. Un círculo gigante acolchado donde nos montamos mientras empieza a dar vueltas y saltos sin parar. Llevábamos dos o tres minutos dando vueltas sin parar, y yo ya me estaba empezando a marear un poco, hasta tal punto que di un brinco hacia los de adelante y les rocié con mi desagradable vomito. ¡No vuelvo a montarme más en ‘La movida’ des pues de comer! Nada más bajarnos, la vergüenza me comió y quería que la misma tierra que estaba pisando, que me tragase. Por favor ¡no podía más! El día se me estaba complicando más y más. Intente darme una cachetada haber si lo que estaba ocurriendo era una pesadilla o bien la realidad, desgraciadamente, era la realidad. El tiempo paso y paso, cada vez el nivel de adrenalina pedía más. Nuestros cuerpos podían aguantar más subidón todavía, hasta que llegó la hora y corriendo nos fuimos a la noria. La tarde ya no era tarde y se convirtió en noche. Desde ‘las cajas de metal’ como lo llamo yo, se podía ver casi media isla, y si mirabas al cielo podías verlo totalmente lleno de estrellas, y con su acompañante la bellísima y espectacular Luna llena dando reflejos al mar. Cuando ‘las cajas de metal’ se pararon, seguí mirando fijamente el maravilloso cielo. De repente una especie de estela pasó de un lado al otro, en ese momento no pensé, cerré los ojos y pedí un deseo; el ser una persona normal, con complicaciones en su justa medida pero sin torpeza. La noche se convirtió más oscura y decidimos irnos del parque de atracciones. Me despedí de ellos y de ellas y me fui a casa.
Había llegado súper cansado, tan cansado que nada más entrar por la puerta dije ¡Buenas noches!, y me acosté en la cama con ropa y con todo.
A la mañana siguiente, el silencio fue quien me despertó. Me puse las gafas, y me fui al salón. Abrí el balcón, subí las persianas, y empecé hacer el café de todos los domingos. El día estaba soleado, parecía que de invierno pasó a verano. Me asomé al mismísimo balcón y contemple las puertas del sol en el mar, cuya belleza es infinitamente comparable con otros cielos. El esplendor de sus rayos me cedió su seguridad, seguridad de asomarse todas las mañanas y ocultarse todas las noche sin crítica alguna. Después de mirar el amanecer simpatice la mañana poniendo un poco de música a toda mecha. Parecía que el día estaba a mi favor, que me había dado una oportunidad. Yo no me confié, y espere a que finalizara el día.
Ya a la noche, salí al balcón para observar un poco el panorama, y me detuve de nuevo a ver el cielo, un cielo oscuro adornado de pequeños puntitos que son iluminados por si solos, junto a ellas está el casi círculo perfecto que nos deja ver distintas formas de ella cada cierto tiempo.
El cielo es tan maravilloso que no nos damos cuenta de su belleza, lo ocultamos con la horrible polución que nosotros mismo producimos. Pero, ¿Qué haríamos sin el cielo?
Ya han pasado seis meses, en estos seis meses mi torpeza a dejado de existir, pero me pregunto yo: ¿Fue la seguridad mía de saber que puedo dejar de ser torpe, o que realmente el cielo es mágico?
En resumen, AQUELLA TARDE DE ENERO fue la mejor tarde de mi vida.
Así que volví de nuevo a la cama. Coloqué de nuevo las mantas y me intenté dormir otra vez. Pero que torpe, ¡ya me había tomado el café! No había apoyado la cabeza en la almohada y ya tenía los ojos abiertos a más no poder. Total, que me quité el pijama, y seguí al baño.
Abrí la llave de paso y me metí en la ducha. ¡Uff! Por dios, ¡casi me quemo media pierna!, y es que siempre igual, mi padre se descuida y pone al máximo el termo. El agua poco a poco empezó a estabilizarse y me metí debajo rápidamente.
Me enjabone el cuerpo y volví abrir la llave de paso. ¡Dios! Ahora no estaba caliente, ni tibia, estaba ¡CONGELADA!
Pegué un brinco hacia la alfombra y me puse el albornoz. Todavía mis padres no se habían despertado. Me vestí, hice la cama y..¡Auch! me rompí la cabeza contra el falso techo, y es que duermo en una cama de un metro y medio de altura. Seguro que el vecino de arriba tuvo que sufrir un espantoso y repentino susto. Con mi chichón en la cabeza me puse los calcetines, luego los zapatos y respiré profundamente. Sólo faltaba que se me desencajara un brazo, como cuando intentas coger esos calderos, que vacíos pesan dos kilogramos. Yo con mi mente súper ‘positiva’, escribí en un papel:
Mamá, papá, me voy que he quedado con mis amigos en el parque de atracciones.
El café está preparado. ¡Besos!
CARLOS
Lo dicho, salí a toda mecha, me quedaban exactamente dos minutos, treinta y seis segundos y unas cuantas milésimas para llegar tarde, como siempre. Lo bueno de llegar tarde es que mis amigos ya están acostumbrados a que me ocurran desgracias como llegar tarde, que de la risa se me salgan los mocos y que sin querer, y sólo sin querer me tropiece de vez en cuando. ¡Si! Soy un patoso, y es que nada más nacer casi me asfixio con el cordón umbilical. Bueno, bueno a lo que estábamos. Cuando llegue al parque de atracciones, en la misma caseta donde se venden las entradas había una cola, que parecía la carretera de Teror multiplicada por dos. Pero bueno, la ventaja de llegar tarde y de saber que tus amigos llevan rato haciendo la cola, es que puedes ponerte con ellos.
Saludé a todos y a todas y me echaron el rezado de siempre, que si llegas tarde, que si siempre haces lo mismo, etc.
Llevábamos treinta minutos, catorce segundos y cincuenta milésimas. El aburrimiento abundaba en la cola, así que intenté hacer un poco de gracia. Pero de hacer la gracia hice el tonto. Empecé hacer el payaso dando marcha atrás, sin ver quien había detrás de mí.
De repente sentí un golpe en la espalda, me giré, y subí la cabeza. Era un chico de dos metros de largo por lo menos, y un metro y medio de ancho.
-Ups, disculpa –dije yo-. El chico sonrió. ¡Qué actitud más rara! Volví con mis amigos muertos de risa por supuesto. Me rasqué la espalda y cuando me miré la mano, la tenía llena de algodón de azúcar. Más razón todavía tenían mis amigos para continuar riéndose. Me quité la chaqueta, ¡Por favor! ¡Qué frío! Pero mis principios eran mis principios, y no podía ir por todo el parque con la chaqueta llena de algodón de azúcar, que por cierto estaba muy rico.
Faltaban dos personas para pagar ya nuestras entradas. Los brazos los tenía rojos del frío, y el aire pesado no me ayudaba mucho que digamos. Pagamos las entradas y nos fuimos a comer, si... ¡A COMER! Eran las dos y media de la tarde, el estómago parecía que se me iba a agujerar. Después de comernos unos perritos calientes y tomarnos unos batidos mega gigantes, fuimos a la queridísima noria que llevábamos esperando para montarnos dos meses. Pero como siempre, los planes nos salen mal. La noria abría a las seis, así que nos montamos en ‘La movida’. Un círculo gigante acolchado donde nos montamos mientras empieza a dar vueltas y saltos sin parar. Llevábamos dos o tres minutos dando vueltas sin parar, y yo ya me estaba empezando a marear un poco, hasta tal punto que di un brinco hacia los de adelante y les rocié con mi desagradable vomito. ¡No vuelvo a montarme más en ‘La movida’ des pues de comer! Nada más bajarnos, la vergüenza me comió y quería que la misma tierra que estaba pisando, que me tragase. Por favor ¡no podía más! El día se me estaba complicando más y más. Intente darme una cachetada haber si lo que estaba ocurriendo era una pesadilla o bien la realidad, desgraciadamente, era la realidad. El tiempo paso y paso, cada vez el nivel de adrenalina pedía más. Nuestros cuerpos podían aguantar más subidón todavía, hasta que llegó la hora y corriendo nos fuimos a la noria. La tarde ya no era tarde y se convirtió en noche. Desde ‘las cajas de metal’ como lo llamo yo, se podía ver casi media isla, y si mirabas al cielo podías verlo totalmente lleno de estrellas, y con su acompañante la bellísima y espectacular Luna llena dando reflejos al mar. Cuando ‘las cajas de metal’ se pararon, seguí mirando fijamente el maravilloso cielo. De repente una especie de estela pasó de un lado al otro, en ese momento no pensé, cerré los ojos y pedí un deseo; el ser una persona normal, con complicaciones en su justa medida pero sin torpeza. La noche se convirtió más oscura y decidimos irnos del parque de atracciones. Me despedí de ellos y de ellas y me fui a casa.
Había llegado súper cansado, tan cansado que nada más entrar por la puerta dije ¡Buenas noches!, y me acosté en la cama con ropa y con todo.
A la mañana siguiente, el silencio fue quien me despertó. Me puse las gafas, y me fui al salón. Abrí el balcón, subí las persianas, y empecé hacer el café de todos los domingos. El día estaba soleado, parecía que de invierno pasó a verano. Me asomé al mismísimo balcón y contemple las puertas del sol en el mar, cuya belleza es infinitamente comparable con otros cielos. El esplendor de sus rayos me cedió su seguridad, seguridad de asomarse todas las mañanas y ocultarse todas las noche sin crítica alguna. Después de mirar el amanecer simpatice la mañana poniendo un poco de música a toda mecha. Parecía que el día estaba a mi favor, que me había dado una oportunidad. Yo no me confié, y espere a que finalizara el día.
Ya a la noche, salí al balcón para observar un poco el panorama, y me detuve de nuevo a ver el cielo, un cielo oscuro adornado de pequeños puntitos que son iluminados por si solos, junto a ellas está el casi círculo perfecto que nos deja ver distintas formas de ella cada cierto tiempo.
El cielo es tan maravilloso que no nos damos cuenta de su belleza, lo ocultamos con la horrible polución que nosotros mismo producimos. Pero, ¿Qué haríamos sin el cielo?
Ya han pasado seis meses, en estos seis meses mi torpeza a dejado de existir, pero me pregunto yo: ¿Fue la seguridad mía de saber que puedo dejar de ser torpe, o que realmente el cielo es mágico?
En resumen, AQUELLA TARDE DE ENERO fue la mejor tarde de mi vida.
Tears Of Blood
DOMINGO 11:42 DE LA MAÑANA
Me levanto de la cama, apestando a alcohol barato.
Aun huelo a tí, marcado mi cuerpo por tus besos y atrapado mi corazón por tus mejillas. Admiro la belleza del amanecer, y respiro el aire sucio de la ciudad, no hay nada como respirar tu aliento.
Me tumbo en el sillón, esperando a que se haga el café, el cielo se transforma a un manto grisaseo, llueve, los arboles recuperan su color atrapados anteriormente por la polución que los ensucia de gris... que bonito día hace.
Se empaparon mis ojos de lagrimas limpias de sufrimiento, y las trago lentamente. El día se hace noche, y escribó papeles de colores pegado cada uno de ellos en un pequeño hueco de la pared, hasta completarla entera, con las palabras, TE QUIERO, ME ENCANTAS.
Me levanto del sillón tras 9 horas pensando y escribiendo papeles. Me asomo al balcón, truenos, relámpagos, tormenta.. que bonita noche hace. Mis ojos vuelven a lagrimear libres de sufrimiento. La luna se llena en su apojeo, las estrellas llenan el oscuro cielo. Los árboles caen, los coches se destrozan, los carteles se caen, los critales se rompen, el suelo tiembla, la carretera se raja, la gente grita, los niños lloran, el mar empuja las casas hasta ahogarlas, las luces de las farolas se apagan... el silencio abunda.. y mis ojos paran de lagrimear. El sufrimiento entra de nuevo por la puerta...Me arrojo por el 4 piso, hasta caer entre las lunas explotadas de los coches...
Mi ojos lagrimearon sangre, mi corazón dejó de llorar, mis pulmones se asfixiaron, y mi cuerpo murió lentamente.
Finalmente dejé marcado de sangre en mi pecho... TE QUIERO
LUNES 20:03 DE LA TARDE
Abri los ojos lentamente, y penetró la luz del sol en mi cara.
Sentía mi cuerpo partido, la sangre seca por el calor me pegaba al suelo con fuerza. Los arboles apenas se movian, los rayos del sol ocupaban todos los pequeños huecos oscuros de los edificos. Olía a limpio, y se oían los coches pasar al lado mío. Las personas caminaban como si no pasara nada, y yo seguía ahí... mueriendome dolorosamente. Apenas podía cojer un soplo de aire con fuerza. Las nubes desaparecieron, el cielo se convirtió en azul, las flores retoñaban, la gente volvía a la normalidad, los niños corrían, saltaban, juagaban, la vida seguía! y yo seguía haí...
desangradome poco a poco. Intenté gritar, pero mis fuerzas eran nulas, los ojos se cerraban poco a poco y mi corazón apenas palpitaba. Inspiré fuertemente, dejé la mente en blanco, el cielo volvió a oscurecer, el suelo volvía a temblar, las personas gritaban cada vez más, los edificios caían al vacío, los niños volvían a llorar, llovía, caían truenos y relámpagos... y mi cuerpo empezó a recuperarse poco a poco, mis ojos se abrieron de par en par, ¡ya sentía las piernas!, mi corazón palpitó más y más, respiraba... He vuelto a nacer...
MARTES 15:08 DE LA TARDE
Me levanto del suelo con fuerza, mientras trago las gotas de sagre depositadas en mis labios. Resucité de aquel mundo perfecto y cruel...Era amanecer y todavía seguía la tormenta, el mundo moría y yo resucitaba. Me encuentro anbulando por la zona, mientras paso al rededor de aquellas familias muertas por el derrumbamiento del edifico, mientras pisaba los charcos de sangre fresca, un hombre me pidió ayuda, pero seguí caminando como si nada hubiese pasado. ¿Debo ayudar a la persona que me ha dejado morir lentamente?...Sí... Volví marcha atrás y le agarre la mano, el hombre me dijo: Gracias.. le conteste: no hay peor sentimiento oscuro que el que ayuda a la mano del diablo. Empuje para levantarlo y seguí caminando rumbo a la muerte. Ya no pintaba nada en este infierno que me mata por dentro...pero cuando pido su llamada, la misma muerte no viene a buscarme...¿será posible? Mis pulmones lloran de alegría, mi corazón respira de sufrimiento y mi mente me autodestruye. Hasta mi cuerpo está contra mí... corrí por las vias del tren, y me senté esperando mojado por la lluvia...
Milésimas, segundos, minutos, horas, días, meses... no llegaba.
Decidí levantarme y volver a vivir, pero mientras intentaba levantarme, mi pie se quedó enganchado entre las vías centrales. Desvié la vista hacia el frente, y una luz me dejó segato. Los sudores recorrian todo mi cuerpo, mis pulmones gritaban ayuda, mi corazón palpitaba a 1000 pulsaciones por minuto, la luz se acercaba, pero no podía salir de las vías, estaba atrapado. Cogí el ultimo aliento y morí en el impacto...
MIÉRCOLES 19:21 DE LA TARDE
Corrí poco a poco, despacio, recuperado, sin ninguna marca ni ningún rasguño en mi cuerpo. Corrí hacia la luz, el pasillo se hacia largo, pero suave a la vez, era blando y mis piernas al tocar el suelo rebotaban. Estoy desnudo, y no corre ninguna rafaga de viento, ¿Dónde estoy?. Traspasé la luz y llegué a un mundo mágico, todo era de colores llamativos, habían lagos y bosques a su alrededor. Me reflejé en el agua, y me ví, mi cuerpo era pequeño y mi piel era joven, tengo el cuerpo de cuando tenía 5 años. El reflejo se veía borroso, y derrepente salieron imagenes de cuando tenía esos 5 años maravillosos, mis amigos, las novias, los besos, el juego de los médicos...mi cuerpo cambió rapidamente, y ya no tenía 5 años tenía 10, amigos, novias, suspensos, peleas, recuerdos... Seguí cambiando hasta llegar a los 15, amigos, novias, suspendos, aprobados, salidas, diversión,disgustos, peleas, depreción, llorar, gritar, portasos, desamor, odiar, suicidar... Ahora entiendo todo. Me reflejé de nuevo, tenía la cara palida, los ojos llenos de lágrimas de sangre, mi cuerpo rasguñado, herido, ensangrentado, con marcas de ojillas de afeitar en los brazos... Se reflejó mi cadaver, los ojos empesaron a llorar litros de sangre, mi cuerpo empezó a partirse, no podía moverme, no sabía gritar... ¿Que me pasa?. Estaba viviendo un horror, veía como se rajaba mi cuerpo y salían gusanos blancos.¡ Intentaba gritar y salir corriendo pero no podía! ¡vomitaba sangre! ¡los gusanos se explotaban en mi cara!... Relaje el cuerpo y caí al suelo, estaba cayendo del cielo, pero no golpeaba contra el suelo de la Tierra. Hasta que finalmente un golpe fuerte impactó contra mi cabeza... Había despertado de aquella pesadilla.
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ercanarionet.jimdo.com
Me levanto de la cama, apestando a alcohol barato.
Aun huelo a tí, marcado mi cuerpo por tus besos y atrapado mi corazón por tus mejillas. Admiro la belleza del amanecer, y respiro el aire sucio de la ciudad, no hay nada como respirar tu aliento.
Me tumbo en el sillón, esperando a que se haga el café, el cielo se transforma a un manto grisaseo, llueve, los arboles recuperan su color atrapados anteriormente por la polución que los ensucia de gris... que bonito día hace.
Se empaparon mis ojos de lagrimas limpias de sufrimiento, y las trago lentamente. El día se hace noche, y escribó papeles de colores pegado cada uno de ellos en un pequeño hueco de la pared, hasta completarla entera, con las palabras, TE QUIERO, ME ENCANTAS.
Me levanto del sillón tras 9 horas pensando y escribiendo papeles. Me asomo al balcón, truenos, relámpagos, tormenta.. que bonita noche hace. Mis ojos vuelven a lagrimear libres de sufrimiento. La luna se llena en su apojeo, las estrellas llenan el oscuro cielo. Los árboles caen, los coches se destrozan, los carteles se caen, los critales se rompen, el suelo tiembla, la carretera se raja, la gente grita, los niños lloran, el mar empuja las casas hasta ahogarlas, las luces de las farolas se apagan... el silencio abunda.. y mis ojos paran de lagrimear. El sufrimiento entra de nuevo por la puerta...Me arrojo por el 4 piso, hasta caer entre las lunas explotadas de los coches...
Mi ojos lagrimearon sangre, mi corazón dejó de llorar, mis pulmones se asfixiaron, y mi cuerpo murió lentamente.
Finalmente dejé marcado de sangre en mi pecho... TE QUIERO
LUNES 20:03 DE LA TARDE
Abri los ojos lentamente, y penetró la luz del sol en mi cara.
Sentía mi cuerpo partido, la sangre seca por el calor me pegaba al suelo con fuerza. Los arboles apenas se movian, los rayos del sol ocupaban todos los pequeños huecos oscuros de los edificos. Olía a limpio, y se oían los coches pasar al lado mío. Las personas caminaban como si no pasara nada, y yo seguía ahí... mueriendome dolorosamente. Apenas podía cojer un soplo de aire con fuerza. Las nubes desaparecieron, el cielo se convirtió en azul, las flores retoñaban, la gente volvía a la normalidad, los niños corrían, saltaban, juagaban, la vida seguía! y yo seguía haí...
desangradome poco a poco. Intenté gritar, pero mis fuerzas eran nulas, los ojos se cerraban poco a poco y mi corazón apenas palpitaba. Inspiré fuertemente, dejé la mente en blanco, el cielo volvió a oscurecer, el suelo volvía a temblar, las personas gritaban cada vez más, los edificios caían al vacío, los niños volvían a llorar, llovía, caían truenos y relámpagos... y mi cuerpo empezó a recuperarse poco a poco, mis ojos se abrieron de par en par, ¡ya sentía las piernas!, mi corazón palpitó más y más, respiraba... He vuelto a nacer...
MARTES 15:08 DE LA TARDE
Me levanto del suelo con fuerza, mientras trago las gotas de sagre depositadas en mis labios. Resucité de aquel mundo perfecto y cruel...Era amanecer y todavía seguía la tormenta, el mundo moría y yo resucitaba. Me encuentro anbulando por la zona, mientras paso al rededor de aquellas familias muertas por el derrumbamiento del edifico, mientras pisaba los charcos de sangre fresca, un hombre me pidió ayuda, pero seguí caminando como si nada hubiese pasado. ¿Debo ayudar a la persona que me ha dejado morir lentamente?...Sí... Volví marcha atrás y le agarre la mano, el hombre me dijo: Gracias.. le conteste: no hay peor sentimiento oscuro que el que ayuda a la mano del diablo. Empuje para levantarlo y seguí caminando rumbo a la muerte. Ya no pintaba nada en este infierno que me mata por dentro...pero cuando pido su llamada, la misma muerte no viene a buscarme...¿será posible? Mis pulmones lloran de alegría, mi corazón respira de sufrimiento y mi mente me autodestruye. Hasta mi cuerpo está contra mí... corrí por las vias del tren, y me senté esperando mojado por la lluvia...
Milésimas, segundos, minutos, horas, días, meses... no llegaba.
Decidí levantarme y volver a vivir, pero mientras intentaba levantarme, mi pie se quedó enganchado entre las vías centrales. Desvié la vista hacia el frente, y una luz me dejó segato. Los sudores recorrian todo mi cuerpo, mis pulmones gritaban ayuda, mi corazón palpitaba a 1000 pulsaciones por minuto, la luz se acercaba, pero no podía salir de las vías, estaba atrapado. Cogí el ultimo aliento y morí en el impacto...
MIÉRCOLES 19:21 DE LA TARDE
Corrí poco a poco, despacio, recuperado, sin ninguna marca ni ningún rasguño en mi cuerpo. Corrí hacia la luz, el pasillo se hacia largo, pero suave a la vez, era blando y mis piernas al tocar el suelo rebotaban. Estoy desnudo, y no corre ninguna rafaga de viento, ¿Dónde estoy?. Traspasé la luz y llegué a un mundo mágico, todo era de colores llamativos, habían lagos y bosques a su alrededor. Me reflejé en el agua, y me ví, mi cuerpo era pequeño y mi piel era joven, tengo el cuerpo de cuando tenía 5 años. El reflejo se veía borroso, y derrepente salieron imagenes de cuando tenía esos 5 años maravillosos, mis amigos, las novias, los besos, el juego de los médicos...mi cuerpo cambió rapidamente, y ya no tenía 5 años tenía 10, amigos, novias, suspensos, peleas, recuerdos... Seguí cambiando hasta llegar a los 15, amigos, novias, suspendos, aprobados, salidas, diversión,disgustos, peleas, depreción, llorar, gritar, portasos, desamor, odiar, suicidar... Ahora entiendo todo. Me reflejé de nuevo, tenía la cara palida, los ojos llenos de lágrimas de sangre, mi cuerpo rasguñado, herido, ensangrentado, con marcas de ojillas de afeitar en los brazos... Se reflejó mi cadaver, los ojos empesaron a llorar litros de sangre, mi cuerpo empezó a partirse, no podía moverme, no sabía gritar... ¿Que me pasa?. Estaba viviendo un horror, veía como se rajaba mi cuerpo y salían gusanos blancos.¡ Intentaba gritar y salir corriendo pero no podía! ¡vomitaba sangre! ¡los gusanos se explotaban en mi cara!... Relaje el cuerpo y caí al suelo, estaba cayendo del cielo, pero no golpeaba contra el suelo de la Tierra. Hasta que finalmente un golpe fuerte impactó contra mi cabeza... Había despertado de aquella pesadilla.
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Wonderful Moon 2ºCapítulo (Amapolas verdes)
Me desperté rodeado de petalos de amapolas verdes.
Estaba empapado de la torrencial que había caído en aquella bella noche, sentado en charcos de agua salada mientras el sol se reflejaba en aquellas ondas suaves y deliciosas, pensaba en ella.
Aún no se me había quitado de la cabeza, era mi droga particular de la que nunca podré desengancharme, se apodera de mi cuerpo y de mi mente, y no me deja respirar. Regreso a la ciudad cansado, mientras se me ocurre la idea de dar un paseo por la playa, ya que no había nadie en la calle.
Mientras remojaba los pies en el agua, iva observando el maravilloso sol, había convertido el cielo totalmente de naranja.
Que día tan precioso hacía. La recta imaginaria del horizonte de deformó y salió algo hermoso del mar. Era ella, tapada con petalos de amapolas verdes... Me desnudé y me tiré al agua, me acerqué hacia ella. Era hermosa ni la luna podía compararse con ella, era perfecta. Se quedó mirandome fijamente, y aproveché para declararme:
-Oh diosa de los cielos y de la luna, si supiera que no duermo, que no como, que no respiro por usted. Que daría mi cuerpo para que me fustigaran por solo un beso, por solo una caricia en su mejilla, por solo una mirada profunda. Si supiera que mis pesadillas se han convertido en preciosos sueños con solo pensar en usted. Mi amor es platónico y sincero, ni Júpiter, ni Neptuno, ni la mismisima Luna tiene la belleza que tiene usted. Creame, no miento.
Se acercó a solo unos 5 cm de mi cara, su nariz rozó la mía, y nos fundimos en un apasionado beso.
Mis bronquios se ensancharon como nunca, mis pulmones se hicieron mas grandes, y mi respiración se hizo eterna.
Nueva York había callado durante unos minutos.
Hasta que la hermosa diosa desapareció.
Lloré como nunca había llorado, grité como nunca había gritado, odie como nunca había odiado... y amé como nunca había amado.
Estaba empapado de la torrencial que había caído en aquella bella noche, sentado en charcos de agua salada mientras el sol se reflejaba en aquellas ondas suaves y deliciosas, pensaba en ella.
Aún no se me había quitado de la cabeza, era mi droga particular de la que nunca podré desengancharme, se apodera de mi cuerpo y de mi mente, y no me deja respirar. Regreso a la ciudad cansado, mientras se me ocurre la idea de dar un paseo por la playa, ya que no había nadie en la calle.
Mientras remojaba los pies en el agua, iva observando el maravilloso sol, había convertido el cielo totalmente de naranja.
Que día tan precioso hacía. La recta imaginaria del horizonte de deformó y salió algo hermoso del mar. Era ella, tapada con petalos de amapolas verdes... Me desnudé y me tiré al agua, me acerqué hacia ella. Era hermosa ni la luna podía compararse con ella, era perfecta. Se quedó mirandome fijamente, y aproveché para declararme:
-Oh diosa de los cielos y de la luna, si supiera que no duermo, que no como, que no respiro por usted. Que daría mi cuerpo para que me fustigaran por solo un beso, por solo una caricia en su mejilla, por solo una mirada profunda. Si supiera que mis pesadillas se han convertido en preciosos sueños con solo pensar en usted. Mi amor es platónico y sincero, ni Júpiter, ni Neptuno, ni la mismisima Luna tiene la belleza que tiene usted. Creame, no miento.
Se acercó a solo unos 5 cm de mi cara, su nariz rozó la mía, y nos fundimos en un apasionado beso.
Mis bronquios se ensancharon como nunca, mis pulmones se hicieron mas grandes, y mi respiración se hizo eterna.
Nueva York había callado durante unos minutos.
Hasta que la hermosa diosa desapareció.
Lloré como nunca había llorado, grité como nunca había gritado, odie como nunca había odiado... y amé como nunca había amado.
Woonderful Moon 1ºCAPÍTULO (La diosa)
La había visto antes, pero la confundí con la luna.
Su larga melena rubia atraía a las estrellas, sus ojos eran como dos soles, y su boca tan perfecta y suave...
La encontré bajo mi árbol de ocasiones, la observé sentado en el tejado, era maravillosa, el contorno de su cuerpo se iluminaba y parecía una reina con aquel vestido de punto de cruz. Se marchó lejos de mi vista, y lloré desconsoladamente...
Perdí su olor, y su rastro. Perdí la vida.
Perdí mis lagrimas secas y las ganas de vivir.
Salí a dar un paseo por el barrio, todo estaba oscuro y silencioso, los aullidos de los perros me aturdían y me sentía incomodo.
Pero paseé a mi sombra oscura por aquellos montes de Livingston (NEW YORK), acarisié las petunias fuccias de la primavera y giré la figura de mi cuerpo al horizonte, era ella de nuevo. Estaba media desnuda, tapaba sus senos con sus morenos brazos mientras su pelo volaba al viento. Alzó la mano dibujando entre silencios, y se difuminó su cuerpo.
Me senté en aquellos llervajos observando a la maravillosa luna, a la cual me recordaba a ella.
Preciosa amada mía, que daría yo por construir un palacio en tus labios, que daría yo por acariciar tus mejillas.
Suaves son tus ojos grises como la polución de nuestro planeta.
Verdaderos son tus espejos mágicos con los que te miras.
Algún día, ¿Podré pedirte la mano diosa de la luna y de los cielos?
Su larga melena rubia atraía a las estrellas, sus ojos eran como dos soles, y su boca tan perfecta y suave...
La encontré bajo mi árbol de ocasiones, la observé sentado en el tejado, era maravillosa, el contorno de su cuerpo se iluminaba y parecía una reina con aquel vestido de punto de cruz. Se marchó lejos de mi vista, y lloré desconsoladamente...
Perdí su olor, y su rastro. Perdí la vida.
Perdí mis lagrimas secas y las ganas de vivir.
Salí a dar un paseo por el barrio, todo estaba oscuro y silencioso, los aullidos de los perros me aturdían y me sentía incomodo.
Pero paseé a mi sombra oscura por aquellos montes de Livingston (NEW YORK), acarisié las petunias fuccias de la primavera y giré la figura de mi cuerpo al horizonte, era ella de nuevo. Estaba media desnuda, tapaba sus senos con sus morenos brazos mientras su pelo volaba al viento. Alzó la mano dibujando entre silencios, y se difuminó su cuerpo.
Me senté en aquellos llervajos observando a la maravillosa luna, a la cual me recordaba a ella.
Preciosa amada mía, que daría yo por construir un palacio en tus labios, que daría yo por acariciar tus mejillas.
Suaves son tus ojos grises como la polución de nuestro planeta.
Verdaderos son tus espejos mágicos con los que te miras.
Algún día, ¿Podré pedirte la mano diosa de la luna y de los cielos?
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