Sin dolor no hay sufrimiento. - Confirmé.
Ahora mismo soy como la estatua de la libertad, represento lo dicho y mi corazón y cuerpo es de piedra. Pero no pienso, no respiro. Llevo cuatro horas en la misma roca de este sucio campo y no escabulle mi soledad. Que monótono se hacen los días con este tierno sol que me calienta. Mis alas están rotas y llenas de sangre azul, pero no pienso, no respiro.
Quise volar, como las aves de verano, quise correr, como las liebres, y quise soñar, pero mi mente silenció. Cuán triste se está haciendo la primavera, ni una miserable hoja de color verde dura en esta madriguera de basura infernal. Repito, mis alas están rotas y no puedo volar. Mi ducha diaria son los litros de lágrimas que expulsan mis ojos. Estoy en depresión, y lo sé, pero no puedo evitar caer en este profundo pozo de sangre seca que ha creado mi corazón. He pedido ayuda, pero no entienden que mi mente me está autodestruyendo cada vez más.
¿Debo arriesgarme y levantar mi cuerpo al aire? ¿Debo creer que todo está bien, mientras siento que me duele? ¿Debo preguntarme el por qué debo hacerlo? - Se oyó a lo lejos.
Me asusté pero no podía correr. ¿Que hago? - me pregunté. No quiero oír la verdad, no quiero lamentarme y creer que lo que estoy haciendo es lo contrario de lo que debería hacer. Pero vuelvo a caer en el mismo pozo de sangre seca. Y callo.
El bosque quedó en silencio, pero aquella voz profunda y asfixiante seguía preguntando. Los oídos se me estallaron, y grité: - SILENCIO, ¡CALLA!
Derepente me dí cuenta que no era nadie, me estaba creyendo mi propia película de terror. Estaba creando dos personas, con dos mismos sufrimientos en un solo cuerpo.
Ahora sonrío y me levanto. Despliego mis alas y respiro. He dominado a mi mente con un simple silencio.
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