El miedo dibujaba las caras de mis hermanas por la ciudad. La policía andaba buscándolas por medio país y no aparecían. Las horas eran interminables, cada minuto era una lágrima esparcida por el suelo. Mi alma creaba suspiros de esperanza y mi mente me apuñalaba contra la conciencia. Tal vez es posible que mi corazón deje de latir y estalle por completo, mis padres me estaban echando la culpa por la desaparición de mis hermanas, y yo no sabía si echar a correr por el precipicio o seguir esperando la dichosa llamada de la policía.
- Es probable que si las niñas no aparezcan si no son en un periodo de 48 horas. -dijeron los sabios para ''animar''.
Hace poco el hijo de la familia Grettel de unos 11 años, fue encontrado desnudo y a medio enterrar en una parte del bosque de Peten. La perdida fue tan dolorosa que el matrimonio se separó. La sospecha sobre su muerte fue al señor mayor llamado Hanz Lorens de 81 años. La cual su vida es el amor hacia los niños, y anda repartiendo caramelos a aquellas sonrisas que ha su paso se crucen. Pero fue descartado, ya que en su ficha policial no se encontraban malos antecedentes. La tensión de la familia era cada vez mayor, mis abuelos los cuales aman a mis hermanas, fueron ingresados en el hospital por un infarto de corazón y una parálisis facial. Tragué mi culpa y salí en busca de mis hermanas, eran las 12 de la noche y hacía unos 15 grados. La ciudad callaba y los teléfonos sonaban. No pintaba nada en aquel infierno psicológico, pero no podía ni estar dentro de aquella jaula de perros salvajes, ni en busca de lo perdido. Quedé encajado entre los pequeños huecos de las chavolas, y pensé, ''Si escalo una montaña con total seguridad y mi mente está desprotegida, no llegaré a la cima. En cambio si escalo la montaña con mis propias manos y mi mente está segura, esa no será la última cima que escale''. Entré en la comisaría y exigí estar en la búsqueda de mis hermanas.
- Deberías de descansar, nosotros haremos todo el trabajo posible para encontrarlas sanas y salvas. excusaron.
- Si su madre cayera en una grave enfermedad, ¿tendría usted el valor y el corazón frío de quedarse sentado en su sucio y podrido sillón sin buscar soluciones por debajo de las piedras? -estallé.
La comisaría calló tras mi respuesta, y me subí al coche.
- Héctor, busca inmediatamente personas con antecedentes por secuestros y muertes a menores. apuró el policía.
Las patrullas se dividieron en dos, una parte iba casa por casa registrando las casas, y la otra parte se encargaba de las zonas alejadas y desérticas.
Yo estaba en la parte número uno. Llevábamos 6 casas por registrar y no encontrábamos nada, las horas pasaban y mis fuerzas no se agotaban.
- Como encuentre a ese hijo de p***a juro por mi familia que le arranco la piel. grité.
Nadie sabía nada. Recorridos kilómetros y no había rasto de mis hermanas.
- Hemos encontrado dos posibles cuerpos en plena frontera con México. Se escuchó en la emisora.
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