¿Por qué esperar al amor de tu vida en esta fría y palida noche?
¿Por qué sentir dolor cuando tu corazón a ama a alguien?
Son tantas preguntas que aún no he podido contestar. Sentirnos estúpidos cuando nos vemos llorar y decimos ''¿y ahora que hago?''.
Porque en la distancia se demuestra quien importó, quien ya no importa, quien sigue importando y quien nunca dejará de importar.
Pero aunque sea imposible de creer, seguimos queriendo al que importó, seguimos sintiendo por el que ya no importa, adoramos al que sigue importando y amamos al que nunca dejará de importar.
Porque no somos robots, y para los que tiene cerebro, los recuerdos son recuerdos y no estrellas fugases que acaban cuando se apaga la luz. Queremos a tantas personas, aunque creamos no queridas, que cuando pronunciamos su nombre nuestra mente se activa y comenzamos a recordar. Si no, ¿Por qué lloramos por los que deben importar y no sonreímos por los que ya no importan?
Son tantas infinitas preguntas, que somos incapaces de contestar, las dejamos como resueltas y las intentamos olvidar como a las heridas. Y en todo este caos de preguntas, se encuentra una respuesta infinita, ''Cuando todas mis preguntas estén resueltas, yo dejaré de existir, y comenzará la eterna duda en otro cuerpo humano incapaz de averiguarlas''.
No hay comentarios:
Publicar un comentario